PRÁCTICA 2: PARTE D
CONSTRUYENDO EL PROPIO FUTURO
El texto se enfrenta al “problema” (o mejor, dilema) juvenil de elegir una carrera, cuando, sin los conocimientos suficientes, sin ninguna experiencia laboral, debemos escoger unos estudios que marcarán nuestra vida académica y profesional de una manera fundamental. La revista digital Entre Padres entrevista a Ricardo M. Barrera, coordinador de POPPS, una página web donde podemos encontrar ideas clave y consejos para orientar el futuro de los jóvenes.
1-UN PEQUEÑO RESUMEN
El primer aspecto interesante que en la entrevista tratan es el de las competencias genéricas. El entrevistado opina que la educación debe proveer al alumno con algunas armas imprescindibles a la hora de enfrentarse al mundo laboral; competencias fundamentales que todos por igual deben aprender. Entre otras, cita la comunicación interpersonal, expresión oral y escrita, trabajo en equipo, adaptación a cambios, desarrollo de proyectos, resolución de problemas y adaptación a cambios.
El segundo consejo que el entrevistado ofrece a los jóvenes es que no se dejen llevar sólo por las carreras tradicionales. Hay otras que tienen más posibilidades laborales, mientras que las tradicionales tienen demasiados alumnos; demasiada oferta que sobra en el mercado, además de “abaratar” el producto.
La información es otro aspecto clave. Para tomar una buena decisión, no necesitamos más que saber. Y hay que tener en cuenta, además, todos los ámbitos, y combinar las perspectivas internas de joven (preferencias, intereses, aptitudes propias) con las externas de la sociedad (tendencias y demandas del mercado).
¿Qué sucede con la vocación? Es importante descubrir la vocación, aunque sea a lo largo de la vida, ya que son sólo algunos los que logran saber desde el principio lo que quieren y cómo. Y, sin embargo, saberlo, sería la llave mágica que nos abriría todas las puertas. Pero los jóvenes, normalmente, tienen gran dificultad a la hora de “identificar sus intereses y preferencias”. ¿Cómo podríamos ayudarlos? El consejo del argentino es que hagan un análisis profundo personal y “contextual” (es decir; análisis interno y externo), donde deben informarse más sobre las profesiones que sobre las carreras.
Después, el creador de POPPS, recomienda a los jóvenes que piensen que la carrera no es un fin en sí misma, sino un medio para alcanzar cuantas metas profesionales se impongan. Para escoger bien, el test vocacional es sólo “un referente más” y como tal ha de ser tenido en cuenta. El entrevistado también apuesta por el aprendizaje de por vida y por un mercado académico de “salidas técnicas”. Es decir, algo similar a la formación profesional de hoy. No sólo la universidad es posible.
El gran problema que supone el abandono universitario sería corregible también si los jóvenes se hubieran informado mejor de qué y del lugar dónde van a estudiar. Lo dramático llega cuando equivocarse no es la excepción, sino la norma (en Argentina, nos cuenta Barreda, el 80% abandona sus carreras universitarias[1]). Pero equivocarse no es una tragedia, puede tener brillante solución si se aprende del error[2].
También es importante que el futuro profesional se dé cuenta de que sólo él es el artífice de su destino, y que no deje que la presión social o los padres tomen decisiones que sólo a él atañen.
2. ACUERDOS Y DISCREPANCIAS
Es cierto que la información es clave a la hora de escoger una carrera. Por lo tanto, una buena dosis de conocimiento, probablemente, lograra que discerniéramos mejor nuestros futuros estudios. Como cuentan que decía Einstein, un problema bien planteado es el 50% de la solución.
Pero hay una idea clave del texto con la que no estamos de acuerdo. Y es la de que los estudios son un medio, y no un fin en sí mismos, para conseguir un buen puesto laboral. Por esa regla de tres, los filólogos clásicos, o los de hebreo (por poner un ejemplo) desaparecerán en un futuro no muy lejano. Bolonia es la concreción de tales ideas pragmáticas. Porque, en verdad es necesario que nuestros estudios, el día de mañana, nos den de comer, pero también hay cierta curiosidad intelectual, cierto amor por saber, que debería ser atendido: nadie sabe nunca qué recursos puede brindarnos en un futuro el hecho de satisfacer las necesidades del espíritu.
[1] En España, no vamos tan a la zaga. Sólo el 44% de los alumnos que empiezan una carrera logran terminarla, y lo hacen en el doble de tiempo previsto para tal fin. Consultar la información en http://www.elmundo.es/suplementos/campus/2008/528/1225306857.html.
[2] La Historia de Javier es la historia de un muchacho que se equivocó tres veces de carrera y a los 31 todavía no había terminado la definitiva porque trabajaba en una empresa de ordenadores. Se puede leer en http://www.educared.org.ar/enfoco/construyendofuturo/index.php?q=la-historia-de-javier.


