ALICE MILLER
Alice Miller estudió filosofía, psicología y sociología en Basilea. Y se formó, después del doctorado, como psicoanalista en Zurich. A esta profesión se dedicó durante 20 años, y en 1979 publicó El drama del niño dotado. Nueve libros más le seguirían, entre otros, El saber proscrito, La llave perdida, Por tu propio bien y El cuerpo nunca miente.
En todos ellos analiza la educación del niño y habla de la "pedagogía venenosa". En general, hemos sido educados en la represión de nuestros sentimientos y en el seguimiento del cuarto mandamiento ("Honrarás a tu padre y a tu madre"), pero esta educación, en algunos casos, puede desembocar en la enfermedad e incluso en una muerte temprana, ya que el cuerpo tiene memoria de los sucedido en la infancia. Si tratamos de luchar contra esta "memoria natural", entonces el cuerpo hablará más alto, quizás en forma de enfermedad, hasta que decidamos atender la explícita llamada de socorro del niño que fuimos. Por supuesto, la psicoanalista se refiere a los casos de maltrato infantil y sus consecuencias en la madurez. En El cuerpo nunca miente, por ejemplo, abre una llave a la esperanza; los niños maltratados pueden sanar sus heridas en la madurez siempre y cuando tengan la presencia de un "testigo cómplice" a su lado, que les ayude a sentirse seguros y que no les culpe todavía más por lo vivido en la infancia.
Además (y creemos que esta es la clave del pensamiento de Miller) la autora asegura (en contra de lo que muchos psicólogos afirman) que no tenemos por qué perdonar, si ese perdón no es natural y placentero. De hecho, de no ser así, el perdón sería contraproducente. Os dejamos con unas palabras de la autora...abiertas a la reflexión y a la crítica:
"Las enfermedades graves, las muertes tempranas y los suicidios son las consecuencias lógicas de ese sometimiento a unas reglas que llamamos moral y que, en el fondo, seguirán amenazando con asfixiar la vida auténtica mientras nuestra conciencia no decida que en adelante no tolerará dichas reglas y no las apreciará más que a la propia vida" (Miller, A.: El cuerpo nunca miente. Tusquets, Madrid, 2007, pág. 58).
Sí, recuerda a Nietzsche...habla de él en La llave perdida, y es uno de los mejores análisis de la infancia y juventud del autor. Saludos, y pluma en mano podéis comenzar la crítica.

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